Durante décadas, el régimen cubano ha presentado al turismo como la gran "locomotora" de la economía. Pero, según el economista cubano Omar Everleny, hoy esa locomotora está "oxidada y sin vagones": no arrastra al resto de los sectores, no genera los encadenamientos productivos esperados y opera con niveles de ocupación tan bajos que hacen inviable el modelo actual.
En su análisis, Everleny plantea una idea central:
sin integrar de verdad al sector privado y a las mipymes, el turismo en Cuba no se va a recuperar.
A partir de sus argumentos y de las cifras más recientes, este artículo repasa la situación del turismo en Cuba y las claves de la reforma que el economista propone.
1. Una ocupación hotelera que revela la crisis
Uno de los datos más contundentes es la ocupación hotelera:
En agosto de 2025, la ocupación fue de solo 21%.
Es decir, de cada 100 habitaciones, solo 21 estaban ocupadas.
En 2022, la ocupación promedio fue todavía más baja: 15,6%, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
Con esos niveles:
- Los costos fijos de los hoteles no se cubren.
- La rentabilidad del sector se desploma.
- Cualquier inversión en nuevas habitaciones se vuelve difícil de justificar, porque el problema no es la falta de camas, sino la falta de demanda y de un modelo atractivo.
2. Caída de visitantes e inversiones mal enfocadas
La crisis no es solo de ocupación; también lo es de volumen de turistas y de uso eficiente de la inversión.
Evolución de llegadas de turistas
- 2018: más de 4 millones de turistas, con 2.728 millones de CUC en ingresos.
- 2020: apenas 1,08 millones de turistas, golpeados por la pandemia.
- 2021: la cifra se hunde hasta unos 356.000 visitantes.
- Proyección para 2025: alrededor de 2 millones de turistas, todavía muy lejos de los niveles de 2018.
Inversión desalineada
A pesar de la caída:
- En 2020 el turismo absorbió el 47% de la inversión total del país.
Sin embargo:
- Las tasas de ocupación siguen por el suelo.
- La infraestructura está lejos de ser competitiva.
Para Everleny, esto muestra una desconexión profunda entre:
- Lo que el gobierno invierte en hoteles e infraestructura turística, y
- Lo que el mercado realmente demanda.
3. Problemas estructurales: del "todo incluido" al todo desconectado
Everleny identifica varios problemas de fondo en el modelo turístico cubano:
a) Falta de encadenamientos productivos
El turismo debería arrastrar a otros sectores, pero en Cuba:
- Los hoteles no se abastecen de manera sistemática de productores nacionales.
- Agricultura, industria alimentaria e industrias culturales no aprovechan el flujo de visitantes como deberían.
Gran parte del valor se pierde en:
- Importaciones costosas.
- Estructuras estatales poco eficientes.
- Falta de incentivos al productor local.
b) Modelo "todo incluido" poco sostenible
El esquema all inclusive, muy popular en Cuba, tiene varios efectos negativos:
- Encierra el gasto del turista dentro del hotel:
- Menos consumo en restaurantes privados.
- Menos visitas a comercios locales.
- Menos dinero circulando en la comunidad.
- Genera desperdicio de recursos y un impacto ambiental y económico difícil de sostener con baja ocupación.
- Es cada vez menos atractivo para muchos turistas internacionales, que buscan:
- Experiencias auténticas.
- Contacto con la cultura local.
- Gastronomía diversa y no estandarizada.
c) Infraestructura básica deficiente
La experiencia turística se ve lastrada por:
- Cortes frecuentes de electricidad.
- Problemas en el suministro de agua.
- Calidad irregular de los servicios públicos.
Sin una infraestructura básica estable:
- Es muy difícil competir con otros destinos del Caribe.
- El turista se va con una percepción negativa que daña la reputación del país.
d) Fuga de talento y mal servicio
La combinación de:
- Emigración masiva,
- Bajos salarios, y
- Falta de incentivos,
ha generado:
- Escasez de personal capacitado en hoteles y servicios turísticos.
- Quejas frecuentes por mal servicio, poca profesionalidad y desmotivación del personal.
Todo esto hace que Cuba pierda competitividad frente a destinos como República Dominicana, México o otros países del Caribe, donde el servicio es un factor diferenciador.
4. La estacionalidad: un problema, pero no la raíz
Como en muchos destinos de sol y playa, Cuba sufre una fuerte estacionalidad:
Temporada alta:
- De noviembre a marzo (invierno europeo).
- Picos también en julio y agosto, por el turismo de cubanos emigrados.
Temporada baja:
- Mayo y junio.
- Especialmente septiembre y octubre, por:
- Altas temperaturas.
- Lluvias e impacto de la temporada ciclónica.
La estacionalidad es normal en el Caribe, pero en el caso cubano:
- Se combina con problemas estructurales (modelo de gestión, falta de encadenamientos, mala infraestructura).
- Agrava la baja ocupación y la ineficiencia de la inversión.
5. El papel del sector privado y las mipymes: la pieza que falta
Para Everleny, no se puede hablar de un turismo sano sin la participación real del sector privado. Sus propuestas van en tres direcciones:
a) Encadenamientos productivos con mipymes
Los hoteles deberían comprar alimentos y servicios a:
- Pequeñas y medianas empresas locales.
- Mipymes agrícolas, agroindustriales y culturales.
Esto permitiría:
- Reducir importaciones.
- Dejar más dinero circulando dentro de la economía nacional.
- Estimular la producción local y la innovación.
b) Prioridad para mipymes en contratos turísticos
Everleny propone:
- Que las mipymes tengan prioridad en los contratos con hoteles estatales.
- Que se facilite:
- Acceso al crédito.
- Capacidad de crecimiento.
- Seguridad jurídica para invertir.
Sin crédito ni reglas claras, el sector privado no puede planificar ni responder a la demanda turística de forma estable.
c) Apertura real del modelo turístico a la gestión privada
Más allá de ser simples proveedores, las mipymes deberían poder:
- Gestionar restaurantes, servicios extrahoteleros e incluso hoteles.
- Competir en calidad y eficiencia.
- Ofrecer experiencias diversificadas:
- Turismo cultural.
- Gastronomía local auténtica.
- Vida nocturna.
- Actividades al aire libre, excursiones, parques temáticos, etc.
6. Ajustar precios, elevar calidad y diversificar la oferta
Además de abrir espacio al sector privado, Everleny plantea otras medidas clave:
a) Política de precios realista
- Si un hotel se vende como 5 estrellas, debe ofrecer un servicio acorde.
- Si no puede mantener ese estándar, debe ajustar precios:
- Para evitar habitaciones vacías.
- Para recuperar competitividad frente a otros destinos.
b) Diversificación extrahotelera
El turismo no puede limitarse a:
- Playa + hotel + buffet.
Se necesita:
- Turismo cultural (música, arte, historia).
- Gastronomía local auténtica, gestionada también por privados.
- Vida nocturna variada y segura.
- Experiencias que inviten al turista a salir del hotel y conocer el país real.
Eso no solo mejora la experiencia del visitante, sino que distribuye mejor el ingreso turístico en las comunidades.
7. Conclusión: sin sector privado, el turismo cubano no despegará
El diagnóstico de Omar Everleny es claro y directo:
- El turismo en Cuba no está funcionando como motor económico.
- Hay baja ocupación, inversión mal enfocada, infraestructura deficiente, servicio deteriorado y poca conexión con el resto de la economía.
- El modelo de "todo incluido" encerrado en hoteles estatales se ha quedado obsoleto.
La salida, según el economista, no está en construir más hoteles ni en inflar cifras oficiales, sino en:
- Abrir el juego de verdad al sector privado y a las mipymes.
- Integrar al turismo con:
- La producción de alimentos.
- Las industrias culturales.
- Los servicios extrahoteleros, gestionados de forma flexible y competitiva.
Solo cuando el turista deje de ser un número en una estadística y se convierta en un motor real de ingreso para comunidades, emprendedores y productores locales, el turismo cubano podrá aspirar a ser algo más que una "locomotora" inmóvil en el discurso oficial.